por: Juan Carlos García Tobón
Un gran problema, de los tantos existentes en nuestro país, para la población colombiana es entender la democracia como un asunto exclusivo de la política. Sin embargo, el conocimiento sobre este concepto no podría ser cuestionable al juzgar los ciudadanos con la misma tijera, una de educación primaria, secundaria y en pocos casos superior.
La democracia, en su base teórica, es un sistema donde los derechos del hombre no pueden ser moldeados a placer personal por minorías con un gran poder de manipulación, aunque en la práctica la costumbre haya determinado que el gobierno del pueblo se asemeje más a una aristocracia o monarquía.
Ahora bien, si la democracia escasea en la sociedad, lo de carácter público es mucho más preocupante en el proceso de culturalización. Entendamos un principio vital de la democracia, la igualdad de los ciudadanos en un territorio determinado, y para que exista esta equidad es necesario tener en cuenta ciertas reglas para propiciar un equilibrio en el desempeño de cada individuo. Una de tantas, garantías idénticas en la educación a través de la información- real, académica y literaria- una formación de asequibilidad a todos los públicos.
Esta educación es posible mediante el ejercicio pedagógico de las instituciones educativas, universidades y organismos de investigación. Pero en mayor medida, el conocimiento sugiere de una publicación masiva, presencial o no presencial, que solo se logra mediante los medios masivos de comunicación y las tecnologías de información. Aquellas herramientas para manipular la información, transmitirla, almacenarla, encontrarla, facilitar su comprensión a los seres humanos, ayudar al desarrollo integral y el avanzar en la causa de libertad y la democracia.
Con los procesos de globalización, las tecnologías, no solo en el campo de la información, han tenido un avance eficaz, vertiginoso y global. Por consiguiente, el desarrollo local o particular, en nuestro tiempo, es un concepto impensable. La globalización agregó una ideología totalizadora los públicos en su absceso a la información inmediata, descuidando la intención - manipulación en la emisión de mensajes propuestos en una información y el poder adquisitivo de algunos integrantes, menos favorecidos económicamente en la sociedad, para hacer uso de las TIC´S, planteadas anteriormente.
Es arriesgado hablar, escribir o debatir sobre la existencia de tecnologías de información o desinformación. Es decir, ¿en verdad las tics son las que desinforman a un público? son los emisores, sus intereses o manipulaciones los distorsionadores de la comunicación verídica y la educación en los contenidos emitidos.
Estas tecnologías solo son herramientas, depende de nosotros el uso que le demos, si es correcto, habrá democracia y lo público contribuirá a la mediación oportuna. Si es incorrecta, los seres humanos no seriamos diferentes a las mascotas, entes repletos de órdenes, en nuestro caso, restricciones disfrazadas con propaganda, sin capacidad crítica, identidad y libertades individuales.
por: Juan Carlos García Tobón
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