lunes, 15 de marzo de 2010

¿Las nuevas tecnologías de la desinformación?

Por: Sandra Edith Estrada
Fecha: 14 de Marzo de 2010

Habitamos hoy una sociedad de consumo, consumo de bienes, consumo de servicios y por supuesto, consumo de información, pero qué tan cerca de la realidad está esa información a la que diariamente nos enfrentamos?. Oleadas de información nos llegan cada día de todos los medios: datos estadísticos de los cuales no se puede comprobar su autenticidad, información dudosa sin confirmación de fuentes oficiales, sitios web que ofrecen productos milagrosos sin control alguno. Un sinfín de información que en vez de mantenernos actualizados nos aturde y confunde.

Es triste que los medios no ahonden lo suficiente en los hechos debido a la premura de la primicia, al afán de la chiva, es así como terminamos creyendo lo primero que vemos, escuchamos y leemos, son estos mismos medios los que están impidiendo que los lectores y televidentes tengamos suficiente credibilidad en ellos.

Por todo esto, pienso que en esta era de información profusa, debemos convertirnos en lectores, oyentes y televidentes más activos, en consumidores de información críticos y autocríticos de los contenidos de distinta naturaleza que los medios nos ofrecen a diario; para ello debemos empezar por convertirnos en entes críticos de la información que nos llega, dudar de los datos, buscar fuentes, contradecir, preguntar a otros y a nosotros mismos y por supuesto generar debates, este último punto es fundamental, los debates en colegios y universidades son imprescindibles en la educación para que los jóvenes tengan una visión más amplia, diferente, una perspectiva más profunda de la sociedad, de los hechos, para comprender y que los diferentes asuntos públicos, como la política, no sean temas de difícil abordaje, ni espinosos, ni complejos como se han querido mostrar; por el contrario, que se conviertan en tema de fácil comprensión, porque finalmente la política es un asunto colectivo, un tema que con compete a todos.

Sin embargo la responsabilidad debe ser compartida y es clave que como comunicadores, también estemos comprometidos con la información que generamos y difundamos. El papel del comunicador no debe ser un papel inerte e irresponsable de solo propagar información, sino que debe actuar como mediador, como comunicador educador de las masas para ayudarles a entender ese enjambre habitual de información.

Trabajando en conjunto para este fin estaremos consiguiendo una verdadera función didáctica o educadora y el consumidor de información llegará a conceptualizar aspectos sobre temas totalmente desconocidos, que le permitan obtener una auténtica visión de la realidad individual y social de su país. Así pues, es como la cultura mediática construye valores e identidades a través de los medios.

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