Hablar de Historia en el siglo XX y principios del XXI, era remitirse al pasado del hombre. Un pasado para nada superficial, un círculo vicioso de guerras, enfermedades y nuevas necesidades a partir de los nuevos progresos técnicos, tecnológicos y científicos relacionados con cada uno de los periodos históricos; Los cuales nos esclavizaban, y lo siguen haciendo, ante un mundo inimaginable y rutinario. Una historia repleta de individualidad local o discriminación de ideologías no concernientes a lo europeo, a lo denominado Universal o global.
Las fechas, los nombres propios y las investigaciones selectivas rebosaban la historia aparentemente denominada “mundial”. Sin embargo, con la germinación de la globalización, como un proceso totalizador en cualquier campo del proceder humano - incluyendo las artes, las ciencias y los saberes- la forma de estudiarla es revaluada por completo, incluyendo al estudio un elemento primordial para su porvenir, “el presente”. Es decir, lo que es y hace el hombre, no solamente lo que fue y lo que hacía en tiempos remotos.
Esta adaptación a la ciencia social primaria, la historia, trajo consigo la desaparición del egoísmo individual, lo acontecido en una región antigua y excluyente. La cuna del conocimiento “Europa”, y demás elementos históricos propios de cada nación o conjunto de estas: regionales y locales. Trasladando el concepto a Historia global, mundial y universal.
La cronología es moldeada por procesos de la globalización, un orden que considera imposible señalar la historia con números y letras. Para discutir la invención del teléfono es necesario relatar la consecución del telégrafo (su antecesor más cercano), sus creadores y situar el proceso en el tiempo. Un sistema que aglutina varios años y no solo el famoso año de publicación o invención.
Así mismo, la nueva Historia Global hizo suya las ciencias sociales para su explicación detallada. En el pasado, si queríamos saber sobre los mayas, los aztecas, los incas y los egipcios acudíamos al análisis de la ciencia social de los restos fósiles (la arqueología) o la del comportamiento humano (la antropología), limitando el aprendizaje a una para lo general. Con las nuevas técnicas de investigación, las nuevas tecnologías y sobretodo la globalización, esta nueva historia universal recreo la necesidad de un estudio genérico de saberes sociales relacionados y en ocasiones no tanto pero necesarios. Un constante proseguir por el descubrimiento.
La Historia Global es presente, pasado y futuro; en última instancia busca la tendencia a no repetirse a toda costa.
Por: Juan Carlos García Tobón
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