Estamos inmersos en un mundo cada vez más mediatizado. Es evidente que las nuevas tecnologías le ofrecen al hombre alternativas para adquirir conocimiento, hoy las personas pueden elegir que ver, puede capacitarse y aprender de sistemas, aquello que era tan restringido para las personas se vuelve homogéneo, se expande como la educación, el conocimiento ya se puede acceder a él. Sin embargo, aunque las nuevas tecnologías ofrecen espacios para desarrollar el conocimiento, también deja brechas en este trasegar, la información que se encuentra es tanta que no permite una clara visión de aquello que se confronta, por ejemplo: la televisión informa, en efecto, hay una intensión en este proceso, lo que bien podría decirse que existe un bienestar individual sobre el colectivo como lo denomina el economista y filosofo escocés, Adam Smith sobre “La mano invisible” cuando afirma que “La importancia de la mano invisible aumenta en la medida en que la sociedad se va desarrollando y la división del trabajo crece. Así, la labor de este mecanismo viene a ser el uniformar información cada vez más parcializada y dividida ente los individuos…” es así como una nación puede desarrollarse, pero también, peligra el conocimiento cuando se masifica la información, y más aún, cuando no hay una capacitación confiable por parte de las instituciones educativas. Por esta razón, considero que las instituciones deben preparar a los estudiantes y fortalecer los criterios para hacer un buen discernimiento de toda la información que consumimos para que se establezca una buena comunicación, y no suceda como lo plantea Bettetini en el documento cuando dice que “en un mundo cargado de artefactos comunicativos, la comunicación puede quedar reducida a un rumor ensordecedor…”
por: Norelsy Pulgarín.
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