POR Natalia A. Mejía Tamayo
Vivimos en un mundo repleto de medios de comunicación, los cuales en muchas ocasiones sólo se preocupan por saturar de información, que no siempre cumple con el objetivo de comunicar. En muchos casos, porque dichos medios pertenecen a grupos que no tienen relación alguna con las actividades comunicacionales. Esto influye en que los programas de los medios actuales estén cortos de mensajes educativos, culturales, y se limiten a emitir programas de farándula y hacer politiquería.
La política ha existido desde siempre, pero no se ha sabido manejar por los medios, pues lo único que publican es lo que hacen con el poder y no lo que están haciendo por el bien de los ciudadanos, por eso la sociedad siempre ha evadido éste tema, está desinformada y por tanto dispuesta a que otros tomen sus decisiones.
La espiral del silencio es un elemento muy primordial en los asuntos políticos, pues los ciudadanos se dejan llevar por lo que la mayoría piensa, sin saber que tan positiva o negativa sea la decisión que están tomando. Los medios de comunicación tienen un rol muy importante en éste aspecto, pues son en muchas ocasiones la base de las decisiones de los ciudadanos, lo que deja muy claro, que son los medios quienes eligen por medio de los ciudadanos. Entonces nos formulamos una pregunta, ¿Estamos mediados o informados? Los medios no están brindando educación ni cultura, no permiten argumentar por el poco conocimiento que proponen, simplemente todo su contenido es emitido como a ellos les parece y conviene, lo malo lo tapan con cortinas de humo para que los televidentes u oyentes crean que todo es perfecto y piensen como ellos quieren y como les sirve. Por tal motivo, no podemos afirmar que la abundancia de medios, nos trae abundancia en información, tal vez, como podemos observar en la actualidad, el exceso de medios nos trae demasiada desinformación.
Los medios están perdiendo su camino real, no informan, ni educan y menos muestran lo agradable del país, ahora sólo sirven para “entretenernos” con violencia, monotonía, amarillismo y mostrar lo malo que caracteriza al país, encontrando un excelente rating y por tanto mucho dinero.
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