sábado, 13 de marzo de 2010

ENSAYO 5

Tecnologías de información que desinforman

Postulado: ¿Cree usted en las tecnologías de información o desinformación?

Asumo que las tecnologías nunca han sido tecnologías de información. Como ejemplo maestro, la invención de la imprenta hizo que el conocimiento supuestamente se masificara, pero sólo las personas de la élite, en un principio, podían acceder a ella; así mismo como ocurre hoy que, podemos acceder a internet y nos olvidamos cuántas personas no lo hacen.

A mi modo de ver, todo esto se explica en que una cosa es el poder acceder (posibilidad) y otra muy diferente el acceder (seguridad), creo que si entendemos la diferencia entre estos dos conceptos, podemos determinar que es así, ya que una posibilidad no implica un acceso seguro.

Pero además, si centramos el análisis sobre las personas que pueden y acceden a las tic’s, podremos darnos cuenta que tampoco ellos están accediendo libremente a la información, porque si bien gozan de libertad para elegir la información a la cual quieren acceder, también es cierto que esa información está monopolizada y sólo circula la que conviene al gobierno, quien es el que tiene el poder de bloquearla o distorsionarla y, cuando no nos muestran todo tal y como es, así el acceso sea seguro, estaremos desinformados.

Por tal motivo, los sujetos receptores (audiencia, televidentes), pierden el sentido crítico y pasan a formar parte de la masa manipulable.
Si las tic’s fueran tics, cada persona tendría más opciones para elegir, lo que aumentaría, consecuentemente, la libertad social. Lo ideal sería que así fuera, más aún, esto no se cumple.

Se supone que la tecnología, en cuanto apoya a todo proceso comunicativo, debería ser pública, es decir que, todas las personas deberíamos tener igualdad de condiciones en el acceso, como se plantea en la constitución en el derecho a ser informados.

Como lo expone Silvia Pellegrini en su ensayo Comunicación, poder político y democracia, ‘’la independencia absoluta entre política e información no puede existir; es más, ni siquiera sería deseable. Pero un grado de equilibrio e independencia entre ambas es necesario’’.

Se debe vincular la democracia a las tic’s y redefinir el rol del ciudadano, considerando la recepción de información a través de los medios, para lograr una participación más equitativa en la vida social.

El problema es del Estado porque no garantiza los derechos ciudadanos en la sociedad de la información y están errados al creer que las tic’s por sí mismas generan un incremento en la participación ciudadana. Con esto, es posible deducir que tampoco podemos hablar de política pública, en el sentido en que las tecnologías están, pero si no hay una política que las haga públicas jamás van a cumplir su objetivo de informar.

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