EL FRACASO ANTE EL PROGRESO
Después de creer que todo estaba resuelto con los avances científicos y tecnológicos, el hombre se da cuenta de que está siendo víctima de su propio progreso y, con justa razón, entra en una crisis existencial que le impide ver hacia el futuro.
Anhelando saciar todas sus necesidades y comodidades, el hombre crea su ideal de mundo, un mundo donde imperan la inmediatez y la comodidad.
En un principio la tecnología y la ciencia emergen como la posibilidad de hacer realidad ese ideal, pero más tarde aparecen efectos adversos.
Contamos con grandiosos avances en todos los campos, en todas las ciencias, pero a la vez estamos provocando un deterioro del medio ambiente. Para no ir muy lejos, con la industrialización el trabajo del hombre pasó a segundo plano y con la creación de internet se limitó el contacto físico.
Surge entonces un vacío que ni autos último modelo, ni artefactos de última tecnología logran llenar y, creo que muchos estaremos de acuerdo con Vicente Verdú en llamar a esta época, “el imperio de la debilidad”.
Quizá el hombre jamás pensó que cuando ese ideal dejara de serlo para convertirse en realidad, padecería, sería víctima de su progreso y estaría condicionado por unas necesidades creadas por él mismo.
Ahora somos seres solitarios, aislados de la realidad, depresivos, faltos de valores; por eso, si antes se mirábamos al futuro con una seguridad de progreso, ahora miramos con temor porque sabemos que estamos en una crisis mundial; porque no sabemos con precisión cómo enfrentar esos cambios que están afectando nuestra cotidianidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario