lunes, 22 de febrero de 2010

EL IMPERIO DE LA DEBILIDAD, Vicente Verdù.

Nuestros padres siempre dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Quizás tienen la razón, el vaivén de la crisis ha llevado a los seres humanos a un desánimo progresivo, gracias al desempleo y el pánico cotidiano.
La revolución industrial, con la invención de la máquina a vapor se intentó mermar el nivel de actividad de los individuos. En la segunda revolución industrial, luego de haber creado el actual mundo eléctrico  y haber inventado la aspirina para combatir el dolor ha intentado aunar una vida cultural mejor vivida. Estas dos situaciones difieren del actual estado de depresión que viven los seres.
Todos los grandes avances no han generado solamente ahorro de ciertas cosas, sino también como lo dice mucha gente de la tercera edad una pérdida exasperada de valores por parte de dirigentes e individuos. Pero esto solo termina de terminar el alto grado de decadencia ambiental que vive el planeta.
La degradación ambiental se refiere a el dejar de utilizar cuestiones por parte de los individuos; dicho de otra forma no se puede utilizar tanta agua, no gastar petróleo, no tardarse mucho en el baño, y muchas cosas mas que no se pueden hacer gracias al “progreso” que estamos viviendo.
Pero hay otras cuestiones sociales que han aparecido con la cuestión antes estudiada, éstas son la dieta, silencio, la poca cantidad de luz que deba recibir y otras muchas mas, que hacen que los seres humanos parezcamos en una constante enfermedad. Según Vicente Verdù “ Cuadro propicio para el sueño, la muerte o la catástrofe”
Hay debilidad en todos los ámbitos sociales, hasta en los sindicatos donde en su ánimo incesante por cambiar, se siguen convirtiendo en puntos mas del cuadro de la perdición.
La nueva generación es pendiente de la actualización por vía red, cuestión aceptada en casi todos los continentes y que no es alegada sino por países que no tienen como camino a seguir el Neoliberalismo burgués.
La pregunta a resolver por cada habitante del planeta es si en verdad queremos la vida pasada donde había que hacer actividad incesante para culminar nuestras labores ò simplemente dejarnos llevar hacia un imperio de la debilidad donde casi todos parecen enfermos con una constante de gripe que no parece acabarse nunca. 

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