El mundo se ha preguntado cuanto lleva y cuanto más durará la crisis. Esta situación nos ha llevado a una flojera constante que no nos ha permitido salir de ella. En épocas anteriores cuando surgió la máquina de vapor, por ejemplo, el brío y la espontaneidad global hacían que surgiera la esperanza de que todo podría ser mejor, pero con la actitud relajada y perezosa que persiste en la actualidad el único resultado es el estrés y el agotamiento.
Antes el mundo estaba preparado para lo que pudiera surgir, el teléfono, la bombilla, el motor son una pequeña muestra que en épocas pasadas la vida se tornaba en inventos y evoluciones que no permitían que la humanidad se debilitara de tanto progreso.
Ahora la humanidad está exhausta de trabajar, sólo quiere utilizar, pero no pensar, el consumismo nos ha convertido en seres débiles, no queremos mover un dedo, creemos que todo está hecho.
Nuestros abuelos se levantaban temprano a pasear su ganado a ordeñar las vacas, se ensuciaban las manos trabajando la tierra, ahora todo es fácil y con máquinas todo se puede lograr.
Nos hemos convertido en seres pasivos, ni por defender nuestros derechos luchamos, todo surge y no nos damos cuenta. Antes los inventos se disfrutaban y se celebraban con gran carcajada, ahora se disfrutan con una silenciosa sonrisa, inventos que posiblemente en un futuro conviertan esa sonrisa en llanto.
POR: Natalia Andrea Mejía Tamayo
lunes, 22 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario